Sobre de Gea

Como no podía ser de otra manera en este foro toca hablar del culebrón De Gea. Para variar se ha aprovechado que el Real Madrid con su presidente a la cabeza no ha podido cerrar la operación para atizar a ambos fuerte y flojo.

Una vez más toda la prensa se ha puesto en fila de a uno para hacer sangre, los Segurola, Relaño, Diego Torres no han perdido la ocasión de ajusticiar al Real Madrid y a su presidente tras el fiasco de la operación. Mientras que Segurola desliza que el Real Madrid no echó el resto por de Gea, el incombustible Relaño califica la operación de “florentinada” y asegura que el Real Madrid se ha dejado un jirón por el camino y para rematar tenemos al conspiranoico Diego Torres que sostiene que el Real Madrid no hizo la primera oferta al Manchester United hasta el día que finalizaba el mercado. De locos.

Tras un año desde la llegada de Keylor Navas en la que ha sido suplentísimo siempre a la sombra de Iker Casillas de repente para la prensa es uno de los mejores porteros del panorama mundial a la altura de de Gea. Sin embargo mientras simultaneaba cargo con el de Móstoles nadie osó decir que Keylor estaba a mejor nivel que un Casillas en el ocaso de su carrera. Hablar de “florentinada” cuando el propio Florentino ha cerrado sobre la bocina los fichajes de Modric, Bale o Ronaldo Nazario, entre otros, es una muestra más del sectarismo del director del AS. Trasladar que el Real Madrid se esperó al último día de mercado para hacer una oferta por de Gea es otra bacalá dificílmente digerible, máxime cuando las muestras por ambas partes de que la operación iba adelante son innumerables a lo largo del verano y teniendo en cuenta que el peso de la negociación debería recaer sobre el propio Manchester United, el jugador había pedido irse, no tiene un recambio de garantías en su club y acaba contrato en Junio, momento en el que se irá gratis.

La teoría de Segurola de que es el Real Madrid el que no fuerza la máquina no me parece descabellada, es evidente que es el que menos pierde en esta historia, pero no le doy credibilidad. Florentino tenía un acuerdo con el jugador y de Gea quería venir al Real Madrid ganando la mitad de lo que le ofrecía el propio Manchester United.

Tras lo acontecido parece evidente que es el Manchester United es el que más ha puesto de su parte para que la operación no llegue a buen puerto. La petición de un reconocimiento médico a última hora de la rodilla de Keylor Navas cuando venía de hacer un partidazo contra el Betis ejemplifica a la perfección las ganas de Van Gaal por torpedear una operación que llevaba encauzada desde el mes de Mayo.

En esta historia sinceramente veo dos damnificados por encima del resto, de Gea y el propio Manchester United. El portero porque ve frustrado su deseo de jugar en el Real Madrid y salir de Inglaterra para recalar en España, algo también buscado por su pareja y por otro lado el Manchester que se encuentra con un discutido Romero más tras el último partido ante el Swansea y con un de Gea que aún no ha bajado de la grada y que puede salir gratis en Junio.

El fútbol es caprichoso y de Gea puede acabar jugando con el Manchester United como estrategia para acabar jugando la Eurocopa de este verano, jugando en su equipo debería ser titular indiscutible con España. Incluso puede renovar, o no y tirarse un año en la grada con la consiguiente presión que deberá soportar tanto él como su entorno. Y rizando el rizo, el destino nos puede deparar una eliminatoria de Champions League entre ambos. Sin palabras. En Madrid, Keylor parece que tiene garantizada la titularidad y está ante la oportunidad de su vida, ¿podrá hacer olvidar a de Gea evitando incluso su futura contratación? Y en Manchester, Van Gaal se encuentra con los fichajes truncados de Pedro, Sergio Ramos, Otamendi, Muller o Kane, de los que todos sonaron pero ninguno se cerró, bien manteniéndose en su club o bien fichando por otro club y con la patata caliente de de Gea que pensando en la Eurocopa debería dar una tregua, remangarse, hacer de tripas corazón y demostrar que su profesionalidad está a prueba de bombas. Bendito fútbol.

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Honestidad brutal

Personalmente valoro mucho la honestidad. Puede que sea la cualidad que más valoro, tanto en mí mismo (con esto no pretendo decir que la tenga sino que lucho por alcanzarla) como de cualquiera con el que me cruce. Si bien la RAE lo define como: “decente, decoroso, recto, justo, honrado” creo que también va ligado a este término la coherencia. Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, ayer y hoy. Puntualizo especialmente ayer y hoy ya que si, pongamos por caso me declaro vegano hoy no sería coherente que me comiera un entrecot de kilo y medio mañana o dentro de 10 años. En este horizonte temporal puedo comprar el argumento de que puede haber factores externos que condicionen la coherencia. Se me ocurre, alguien se declara fervientemente ateo pero por los motivos que sean en su vida le suceden una serie de acontecimientos que le empujan a una fe que desconocía. Chapeau. O en una vertiente menos teológica, puedo no ser afín a un determinado personaje pero si éste se transforma asimismo podrían hacerlo mis sentimientos hacia él.

Todo esto sirve como preámbulo a ciertas conductas que se vienen sucediendo a de un tiempo a esta parte. Vivimos en un mundo en el que la inmediatez es una de las notas predominantes, sin embargo no es menos cierto que esta inmediatez queda permanentemente registrada en la gran hemeroteca que constituye Internet. Como paradigma de incoherencia hemos tenido recientemente casos en la política nacional de la mano de Pedro Sánchez que antes de que su partido pactara con Podemos en el Ayuntamiento de Madrid o en el de Cádiz decía esto, también nos encontramos con ejemplos en el ámbito regional, en Barcelona la recién nombrada alcaldesa Ada Colau que se caracterizó por su lucha antidesahucios, nada más llegar a la alcaldía ha protagonizado esta polémica actuación. Aunque no sólo la política protagoniza este tipo de conductas, tenemos ejemplos en el deporte, por ejemplo Arda Turan reciente fichaje del FC Barcelona decía esto nada más proclamarse campeón de Liga la temporada pasada con el Atlético de Madrid. Aunque sin duda el mundo del periodismo, más en estos últimos años, es el lugar más prolífico a la hora de encontrar veletas valga el ejemplo sobre el resto el caso de José Joaquín Brotons actualmente a sueldo de Eurosport y que protagonizó el siguiente numerito a propósito de José Mourinho.

Juzguen ustedes mismos y citando a Shakespeare: “la honestidad es la mejor forma de actuar. Si pierdo mi honor, me pierdo a mí mismo.”

La tele que nos parió

Hoy hablaremos de televisión, en concreto del grupo Mediaset que en palabras de sus directivos “ha cerrado la mejor temporada de su historia”. Y eso que este año no tenían pelotazos en forma de Mundial, Eurocopas o bolos veraniegos como la Copa Confederaciones. Entonces, ¿cómo es posible?

El panorama televisivo se resume en un duopolio de manual, gestado a la par entre Zapatero y Rajoy, donde Mediaset (de la mano de Telecinco y Cuatro) y Atres Media (guiada por Antena 3 y laSexta) se reparten más del 85% del pastel publicitario. Un pastel que el año pasado movió más de 1.890 millones de euros según Infoadex. Y en este reparto de tarta el que más cacho pilla es la cadena de Fuencarral. Si bien entre los dos grupos no llegan ni por asomo al 85% de la cuota de pantalla, su fuerte presión comercial hace que mantengan su cuota publicitaria o la superen año tras año. Duras negociaciones mes a mes con las correspondientes agencias de medios que se exprimen cual naranjas en zumo para que, con unos presupuestos que no siempre aumentan lo que dice el mercado, los objetivos de los anunciantes se sigan cumpliendo en términos de cobertura, afinidad y calidades de campaña (posicionamiento, nivel de prime time,…)

La parrilla televisiva de Mediaset es por tanto la que marca la diferencia, una parrilla que elige la audiencia (que no son máquinas sino seres humanos, conviene recordar) y en la que a continuación meteremos el bisturí. Se resume en cuatro puntos fundamentales, realities, concursos, ficción y Piqueras. Una apuesta clara por la cultura y por una televisión de calidad.

Yendo de atrás hacia delante tenemos el fenómeno Piqueras que tras años en el negocio consigue posicionarse como la opción líder en el Telenoticias por antonomasia, el de la noche. Sin competencia en una TVE deficitaria y en continua descomposición sin un modelo de gestión definido, tampoco Antena 3 liderado por otro viejo rockero, el polifacético Matías Prats, consigue arrebatarle a Piqueras el cetro. Un fenómeno, el de Piqueras, que tuvo su momento álgido esta temporada con la presencia en vivo y en directo (que no en plasma) de Mariano Rajoy.

La punta de lanza de la ficción es El Príncipe donde el guaperas Álex González la ha llevado a unos cuotas de pantalla de pantallas del 24% y más de 4,5 millones de espectadores. A esta serie se suma El chiringuito de Pepe ya asentado en parrilla y en lanzamiento de Anclados, que aunque consigue peores datos que el lanzamiento de Antena 3, Allí abajo, consigue sumar en positivo. También tenemos clásicos como La que se avecina por la que el tiempo parece no pasar. Contribuye a este éxito aunque de manera efímera dada su corta duración la miniserie “Los nuestros” que aportó una imagen nueva de nuestros militares, siempre con el toque propio del canal.

Los concursos se posicionan de manera estable con Pasapalabra como clásico antes de Piqueras o los talent shows como Pequeños gigantes, La voz o Levántate a la que se une el polémico ¡Vaya fauna! Ninguno de ellos aporta nada nuevo, son un “más de lo mismo” que sin embargo y a pesar del tiempo siguen funcionando, y vaya que lo hacen.

Y finalmente tenemos lo mejor del melón, los realities. Este año hemos podido degustar entre otros manjares Gran Hermano Vip, otra novedad, que ha funcionado mejor que ninguna otra edición del archiconocido reality. Y es que poder contemplar en el mismo techo a Olvido Hormigos, Belén Esteban, Ylenia o Los Chunguitos, además de una apuesta clara por la cultura y por una televisión de calidad son sinónimo de éxito de audiencia. También hemos padecido la undécima edición del Gran Hermano “normal” aunque como decimos sin el éxito de la versión “vip”. Sin olvidarnos de Supervivientes, aún en antena para disfrute del espectador, que este año se ha convertido en la edición más visto y es que con Carmen Lomana, Nacho Vidal o Chabelita era complicado resistirse a verla.

En línea con los realities, la calidad y la apuesta por la cultura y el buen gusto y aunque no formen parte de los cuatro ejes del éxito no conviene dejar de lado a tres secundarios que día a día van haciendo granero. HMYV, Sálvame y El programa de Ana Rosa. Que un año más se posicionan como líderes de su franja y de los que más pronto que tarde saldrá algún premio Nobel o el sustituto a algún sillón de la RAE.

En definitiva, y sin engañar a nadie vaya por delante, Mediaset se anota el mejor resultado de su historia sin apenas despeinarse, o esa es la sensación que transmite. Y es que en año sin competición futbolística y con las motos con el inigualable Nico Abad que no terminar de arrancar el liderato de Mediaset es sin duda significativo.

Y la audiencia, ¿qué?, ¿qué de qué? El mando no marca solo y los audímetros cantan por si solos. ¿Lo peor? Los jóvenes entre 13 y 24 años consumen en un 48,2% La que se avecina, en un 37,2% GH VIP y  en un 33,2% Mujeres y hombres y viceversa. Atrás queda el estereotipo de la “maruja ama de casa”, los jóvenes apuestan por Telecinco y así nos va que diría aquel…

Ante este escenario se antoja fundamental la vuelta de la publicidad a TVE, no de forma encubierta como ahora sino con todas las de la ley. Además de como vehículo de financiación para el ente público como un nuevo contendiente en el duopolio que quizás nos libre de la idiocia y la mezquindad a la que nos abocan desde Mediaset. De ilusión se vive y eso que vamos bien de cabeza.

Iker Casillas, luces y sombras

Aún recuerdo salir de casa junto a mi hermano y mi madre rumbo al colegio y verte delante de la autoescuela esperando a que abrieran. Eran días fríos de invierno y, aunque casi nadie te conocía, ya se iba hablando de ti, no en vano ya habías pisado alguna convocatoria y tu nombre ya sonaba con cierta fuerza como un nuevo canterano que podía desembarcar en el primer equipo. Aún así, mi hermano y yo compartíamos la confidencia “Mira, ese de ahí es Casillas” mientras mi madre dudaba de si eras “uno del Madrid” o un chico que habíamos visto en el programa de la tele de turno, quizá sí lo imaginaba.

Me viene a la memoria como si no hubiera pasado el tiempo la anécdota de tu primera convocatoria. ¿Quién no había soñado que nos llamara el director del colegio para ir convocado con el primer equipo del Real Madrid? Fuiste tú. Y molabas. Molaba imaginar la cara que habías puesto o la que pondríamos nosotros en tu lugar, pasabas de verte en el patio del cole jugando contra la clase de al lado a estar embarcando con el Madrid rumbo a Noruega para un partido de Champions League, bestial.

Y llegó el día que tenía que llegar, pasamos de verte esperar en la autoescuela a verte por la tele debutar en San Mamés, sí no fue en El Colombino, El Madrigal, Los Pajaritos o un cómodo partido en el Bernabéu contra un recién ascendido, fue en San Mamés, “la Catedral” donde los madridistas somos tratados con el mayor de los odios. Años más tarde esos mismos te verían levantar una Liga allí mismo.

Los inicios no fueron fáciles, en un momento dado Del Bosque en tu tercera temporada decidió sentarte en el banquillo. César sería el titular. Nadie entendió a Vicente, ni siquiera tú. Los rumores hablan de que se te subió a la cabeza, de que te endiosaste y que llevabas mala vida. Su decisión fue el típico castigo de padre. Pero estábamos de tu parte, no entendíamos a Vicente, eras uno de los nuestros, tu sueño era el nuestro y de golpe te lo estaban cortando. Mucho se escribió, pero la historia siguió su curso y una vez más vimos que la leyenda que te acompañaba se hacía presente.

El destino, la suerte, el estar en el sitio correcto a la hora marcada es algo que siempre ha ido ligada a tu carrera. No en vano eres el portero que ha recibido más disparos a los palos de la historia. De Rosenborg a San Mamés el siguiente “milagro” pasaba por Glasgow. Era el minuto 68 y César caía lesionado, el Madrid sesteaba tras el golazo de Zidane al filo del descanso. Nos creímos que tras ese golazo nos daban la Copa de Europa sin tener que jugar la segunda parte. Pero los alemanes no opinaban lo mismo. Entraste del tirón, sin haber calentado y sin haber jugado prácticamente en toda la temporada. Y te viniste arriba y Dios estaba contigo en el arco. Sacaste tres sin que nadie supiera cómo arriba, abajo, con las manos y con los pies. Los alemanes flipaban. Y la Champions volvía a casa. Era la tercera que celebrábamos. Mi padre a nuestra edad apenas recordada haber visto una. Al día siguiente íbamos al cole vestidos de pies a cabeza del Madrid, y a intentar repetir en el patio la volea de Zidane. Repetir lo tuyo a ninguno se nos ocurrió, quizás por la maldición del portero, esa que lleva consigo el hecho de que nunca ganéis un Balón de Oro, o simplemente porque los milagros están reservados a unos cuantos y no era plan de mancharlos con la práctica. Nunca quisimos transformar el agua en vino.

Tu carrera siguió, más Ligas (cómo olvidar la de las remontadas), alguna final de Copa del Rey perdida (Centenariazo incluido) y poco más en Europa donde no pasamos de Octavos se pusiera quien se pusiera delante (Roma, Liverpool, Olympique de Lyon, Arsenal,…). Llegó incluso la época negra de Calderón y de ahí pasamos a que Raúl te entregase el brazalete. Ibas a ser el capitán del Real Madrid. Otro sueño.

Capítulo aparte está la selección. Después de años de no comernos un colín Luis Aragonés sacrificaba a las” vacas sagradas” Raúl, el leñero Albelda y Cañizares para daros la batuta a Xavi y a ti. Era la selección de los bajitos, la mal llamada Roja. Si tocamos el cielo en Glasgow en Johanesburgo un 11 de Julio (esta semana hará cinco años, sí cinco) nos disteis el gustazo de nuestra vida. Fuimos campeones del mundo y en parte gracias a ti que solo encajaste dos goles en todo el torneo (incluyendo la broma de Suiza) y mantuviste la puerta a cero en todos los partidos de eliminatoria directa. Esa parada a Robben en la prórroga es otra de las fotos que los que hemos crecido contigo contaremos a nuestros nietos.

Entre el Mundial nos llevamos las dos Eurocopas y eso según los juntaletras es sinónimo de ser la mejor selección de la historia, nadie lo había conseguido antes. No se podía pedir más, en el apartado de selecciones, nuestra generación ya puede morirse tranquila.

Pero a partir de 2012 la cosa parece que se terminó. Era también la tercera temporada de Mou y ya no estabas en tu mejor nivel, era así, quizás Adán no era mejor pero fue el mismo castigo de Del Bosque. Y no lo aceptaste en silencio como antes sino que Sara se encargaba en su telediario de “poner a caldo” a tu jefe porque ya no eras titular. ¿Se pueden hacer peor las cosas? Sí, claro. La cosa degeneró, el tema se convirtió en haber quién la tenía más larga Mou o tú. Llegó Diego López y los mismos que pedían respeto hacia tu trayectoria, tu figura y tu madridismo le partían la cara a Diego día tras día . A Diego y a Mou que esta vez sí, tenía motivos para elegir a un portero que en el campo cumplía con creces.

No hablaré de justicia. El fútbol no entiende de eso. Igual que fuiste titular en San Mamés con sólo 18 años, el portero titular y campeón de la Champions más joven de la historia o el héroe de la Novena, cuando se apagó la luz dejaste de ser venerado. Es ley de vida. Es el sino del futbolista.

¿Fue justa la salida de Diego López? Yo creo que no. Yo me hubiera ido el año pasado, donde casi nos cuestas ganar la Décima.      En esa temporada lo hizo Puyol, lastrado por las lesiones con sólo dos años más que tú hoy y por la puerta grande.

En 2014 llegó un nuevo Mundial, el peor de nuestra historia. El Marqués hizo una lista “cobarde y bienqueda” y llevó a los “tanto nos habían dado”. Esto se tradujo en irnos a las primeras de cambio, vapuleados por una Holanda de pipiolos y sin opciones ante Chile. Fin de ciclo. Para todos menos para ti, que a pesar de un Mundial calamitoso, de que toda tu generación se marchó a su casa y de que no eras titular en el Madrid seguiste acudiendo fiel a Las Rozas.

Ha llegado el momento, no seré tan cursi como Manolo Sanchís en su columna de ayer en Marca donde titulaba “Oh capitán, mi capitán”. Te vas. Para mí has sido el mejor portero del Real Madrid y de la Selección Española. Tus récords quizás nunca se lleguen a batir. Como capitán nunca has estado a la altura, siempre has antepuesto el yo al nosotros. No has sido permeable a la crítica, sin ir más lejos el año pasado te escudaste en que “los que tenemos talento innato desde pequeños sólo debemos mantenerlo. A mí no me hace falta ir al gimnasio”. En toda tu carrera no has mejorado ninguno de tus puntos débiles, juego de pies y salidas por alto y has mantenido el nivel innato, sí señor, de ser el mejor en el mano a mano y en reflejos. Aspectos que hoy ya no te hacen decisivo. Suerte Iker, nos dolerá verte enfrente pero es algo que tú has elegido. Tu amigo Xavi no lo ha querido, y eso, perdóname la comparación, le honra. Te veremos por aquí a no mucho tardar. Sólo esperamos que seas más el chico que esperaba en la autoescuela y menos al que no le hace falta ir al gimnasio.

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